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Jornada intensiva de verano: Regulación y beneficios

jornada intensiva de verano

La jornada intensiva de verano es la que adoptan algunas empresas durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre y en este post os vamos a hablar de su regulación y sus beneficios.

Regulación de la jornada intensiva de verano

En cuanto a la regulación de la jornada laboral, es el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores el que recoge toda la información necesaria, pero no hace referencia en ningún momento a la jornada intensiva de verano.

Concretamente, son los convenios colectivos los que se encargan de regular la jornada intensiva de la época estival. En dichos convenios se especifica los meses de aplicación y sus particularidades que varían dependiendo de cada caso. Los convenios más afortunados establecen la jornada intensiva de verano desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre, otros convenios durante los meses de julio y agosto, otros únicamente agosto, etc.

Si tu convenio colectivo no recoge esta regulación o puede que no haya convenio, es cada empresa la que decide de manera voluntaria la aplicación de esta jornada o no durante los meses de verano. Es decir, que la jornada intensiva de verano no es de obligada aplicación por parte de las empresas. Sin embargo, se suele aplicar para no sobrepasar las horas de trabajo anuales marcadas por el convenio.

En el caso que se aplique la jornada intensiva de verano y se trabajen menos horas, no afecta en nada, puesto que la regulación de la jornada laboral viene determinada por el número de horas trabajadas a lo largo del año. En resumen, no importa la cantidad de horas menos que se trabajen en verano siempre que en el cómputo anual se llegue a lo fijado marcado por convenio.

 

Beneficios de la jornada intensiva de verano

Son muchos los beneficios que acompañan a la jornada intensiva de verano para muchos negocios, y es que concentrar la jornada laboral los días de más calor y dejar a los trabajadores que utilicen el resto del día para sus cosas, es una manera de que los trabajadores sean más productivos y conseguir mejores resultados, siempre y cuando la jornada intensiva de verano sea posible.

Está demostrado que cuantas más horas al día trabajas menos productivo eres y los resultados no son mejores. Por ejemplo, una persona que entra a trabajar a las 8:30 de la mañana y que, por tanto, se ha levantado sobre las 7:00, a las 19:00, después de 12 horas ya no es tan productivo, de hecho, ha dejado de ser productivo desde las 16:30/17:00, 8 horas después la entrada a su trabajo.

La realidad es que en la mayoría de las empresas se valora más el estar muchas horas que el ser útil en menos tiempo. Además, la jornada continua está muy valorada entre los trabajadores, por lo que, si una empresa la lleva a cabo, ya no sólo haciendo referencia a la jornada intensiva de verano, sino todo el año, se puede volver en un factor que diferencie a tu empresa de otras, lo que puede significar que se atraiga el talento, puesto que ayuda a la conciliación familiar, lo que se resume también en un trabajador satisfecho y, por lo tanto, más productivo.

Por último, también supondrá ahorro económico para la empresa, puesto que significará ahorro de luz, de aire acondicionado, etc.

Y tu empresa, ¿es de las que aplican la jornada intensiva de verano?

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