• La mediación civil y mercantil

    El mes anterior tratamos la mediación laboral, en esta ocasión es el turno de la mediación enfocada a lo civil y mercantil. Este tipo de mediación se define como una vía de resolución flexible de conflictos, alternativa al proceso judicial.

    El ámbito de la mediación civil y mercantil es muy amplio. Los casos más susceptibles de mediación civil son los conflictos entre inquilinos y propietarios, en comunidades de vecinos, en herencia, en consumo o en licencias. Así como conflictos matrimoniales o negligencias médicas. Por su parte, la mediación mercantil se refiere a conflictos entre empresas, entre empresas y particulares, conflictos entre socios o conflictos con clientes.

    La mediación en España tiene su origen en los años 80. En esta época se aplicaba exclusivamente al ámbito familiar. Antes de la mediación en el ámbito civil y mercantil, ya se habían aprobado, en nuestro país, numerosas normativas autonómicas, de carácter sectorial, en materia de familia y consumo e incluso alguna de carácter general.

    En el año 2008, el Consejo Europeo adoptó conclusiones sobre métodos alternativos de resolución de litigios de conformidad con el Derecho Civil y Mercantil declarando que el establecimiento de principios básicos en dicho ámbito era un paso esencial para permitir el desarrollo y correcto funcionamiento de los procedimientos extrajudiciales de resolución de litigios en asuntos civiles y mercantiles, a fin de simplificar y mejorar el acceso a la justicia. Con este motivo emitió la Directiva 2008/52/CE sobre ciertos aspectos de la mediación en asuntos civiles y mercantiles” en la cual daba un plazo de 3 años a los estados miembros de la Unión Europea para que establecieran una normativa a nivel nacional que regulara esta temática.

    En España, hasta la aprobación de Real Decreto -Ley 5/2012, de 6 de julio de 2012, no existía una ordenación general de la mediación civil y mercantil. Esta ley es la que da cumplimiento a la Directiva 2008/52/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo de 21 de mayo de 2008, sobre ciertos aspectos civiles de la mediación en asuntos civiles y mercantiles, y que fue publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea el 24 de mayo de 2008, recoge en su Exposición de Motivos, que “la mediación puede dar una solución extrajudicial económica y rápida a conflictos en asuntos civiles y mercantiles, mediante procedimientos adaptados a las necesidades de las partes. Es probable que los acuerdos resultantes de la mediación se cumplan voluntariamente y también que preserven una relación amistosa y viable entre las partes”.

    Las líneas generales de la mediación civil y mercantil destacan la voluntariedad y la libre decisión de las partes, la intervención de un mediador, la naturaleza de título ejecutivo del acuerdo si las partes lo desean, mediante su elevación a escritura pública.

    La Ley ha extendido la aplicación de la mediación civil y mercantil al ámbito del Derecho privado, de manera que sus disposiciones serán de aplicación general a todo tipo de conflictos, sean transfronterizos o nacionales. Según el artículo 2 de esta ley, su aplicación a las mediaciones en asuntos civiles y mercantiles se condiciona a que no afecten a derechos y obligaciones indisponibles por las partes. Además, el artículo expone que será aplicable cuando al menos una de las partes tenga su domicilio en España y la mediación se realice en territorio español. En cambio, no se aplica a la mediación penal, laboral, mediación en materia de consumo ni a la mediación con las Administraciones Públicas.

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