• ¿Qué es una startup?

    Seguro que muchas veces te has preguntado a que se refiere esta tendencia. Una startup, término utilizado de manera constante en el mundo empresarial, podría definirse como una empresa de nueva creación que presenta grandes posibilidades de crecimiento.

    Este tipo de estructuras desarrollan productos o servicios de gran innovación, demandados por el mercado, donde su diseño y comercialización están orientados completamente al cliente. Además, suele operar con costos mínimos, pero obtienen ganancias que crecen exponencialmente.

    A pesar de que el término startup puede hacer referencia a compañías de cualquier sector, lo más habitual es que se refiera a las empresas tecnológicas y que están vinculadas al mundo de Internet y las TICs.

    Características de las startup

    • Son compañías innovadoras y multidisciplinares, que asumen riesgos y buscan fórmulas disruptivas para la resolución de problemas.
    • Poseen una gran variedad de perfiles profesionales que enriquecen la estructura corporativa.
    • Tienen un contacto directo con el cliente y una metodología cercana a la prueba y error, dos factores que permiten a la startup dar respuestas innovadoras a sus consumidores.
    • Son compañías rápidas.
    • Su capacidad de crecimiento es constante, siendo capaces de replicar su modelo en diferentes mercados.
    • Buena comunicación y alto nivel de energía entres todos los miembros del equipo.

    Legalidad para las startup

    Lo importante a la hora de crear una startup exitosa es su ejecución. El nacimiento de estas pequeñas compañías no suele estar reglado, pero sí es necesario conocer la protección jurídica del proyecto de emprendimiento desde su inicio, así que recurre a profesionales cuando veas que lo necesitas. Las cuestiones generales a tener en cuenta son las siguientes:

    • Propiedad intelectual: Es fundamental proteger todas las fases del diseño de la nueva empresa: desde la materialización de la idea hasta el diseño de programas de ordenador o softwares.
    • Propiedad industrial: Es necesario registrar nuestra marca. La marca es el signo que distingue una startup de las demás y en este caso ese registro es constitutivo de derechos. Una vez hecho, el paso siguiente es beneficiarse de su carácter distintivo, consolidar reputación y publicitar el producto o servicio. Además, si en los planes de la startup se contempla la internacionalización conviene recordar que el registro de marca da derecho de usarla solamente en el mercado de inscripción, por lo que habrá que tener en cuenta a organismos como la OAMI, un registro de ámbito para Unión Europea.
    • El derecho digital: Las empresas que operan en el ámbito digital también tienen numerosos riesgos que vigilar, desde acatar la Ley de Protección de Datos hasta asuntos de ciberseguridad. En primer lugar, será necesario registrar el nombre de dominio a través del cual se va a operar. Se aconseja registrar los genéricos, como “.com”, “.net” o “.org” , o los territoriales “.es” con el fin de evitar su uso por competidores. También es importante conocer el contenido mínimo debe albergar el website como un Aviso Legal y las condiciones generales de contratación, si se incluye la venta de productos y las cookies.
    • Proteger la información: Resulta imprescindible acotar y proteger todos aquellos aspectos relevantes de nuestra empresa de reciente creación. La herramienta principal son los acuerdos de confidencialidad con todos los agentes con los que se interactúe. Existen otros mecanismos específicos atendiendo a la estructura de la startup y según el tipo de producto o servicio que comercializa.
    • Cuestiones transfronterizas: Aunque pueda parecer una cuestión lejana, es probable que antes o después una empresa tenga que preocuparse por aspectos de derecho internacional. Respecto a cuestiones de jurisdicción competente y ley aplicable a las obligaciones contractuales es de aplicación el Reglamento Roma I sobre ley aplicable a obligaciones contractuales, siendo el principio general la autonomía de la voluntad de las partes. Respecto a los consumidores, en este caso, la elección de la legislación está limitada, ya que nunca se pueden omitir garantías y protección que el consumidor tenga respecto de la legislación donde resida. Para saber qué tribunal es competente hay que fijarse en el Reglamente Bruselas I bis.

    El mundo de las startup sigue creciendo de una manera imparable y están revolucionando el mercado y la cultura en general, por lo que se convierten en el motor de la nueva sociedad.

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