• Semana laboral de 30 horas: ¿Ficción o realidad?

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    Desde hace ya un tiempo, en los países ricos pertenecientes a la Unión Europea está surgiendo un nuevo ritmo de trabajo, donde los empleados más jóvenes le están dando más importancia al equilibrio trabajo/vida personal.

    Los españoles pasan mucho más tiempo en la oficina en comparación con otros países europeos, jornadas de 8 horas diarias o 1691 horas de media al año, que le obligan a dejar su puesto de trabajo alrededor de las siete de la tarde, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Lo contrario sucede en otros países europeos donde la tendencia es muy distinta y donde poco a poco se han ido implementando jornadas laborales cada vez más cortas que permiten una mayor conciliación.

    Sin embargo, la Encuesta de Población Activa (EPA) realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha determinado que, a pesar de las largas jornadas de trabajo españolas, los empleados han reducido su tiempo de trabajo en dos de media en comparación con las horas que realizaban antes de las crisis de 2007.

    Por este motivo, desde principios de este año, el Gobierno español esta intentado acabar con estos intensos horarios a través de una Pacto de Estado para la conciliación y racionalización de horarios donde se ha propuesto que la jornada de trabajo acabe a las 18.00 horas, con el fin de volver a periodos pre-crisis.

    Con esta iniciativa, lo que intenta España es que el futuro del trabajo podría parecerse más a otros países europeos donde reinan las jornadas laborales más cortas y la alta productividad de sus empleados.

    Según datos de Eurostat, la jornada laboral en España dista mucho de la de otros países como Suecia, donde la jornada acaba a las 16.00; Reino Unido y Alemania donde se termina entre las 16.30 y las 17.00, y son más productivos. Un caso excepcional es Dinamarca, uno de los países europeos donde menos se trabaja y donde la semana laboral no debe superar las 48 horas.

    Más cerca de España, se encuentran Italia o Francia, quizás al ser también países mediterráneos, desde se sale de trabajar en torno a las 17.00 y las 18.00 horas.

    En la península ibérica existe mucha diferencia en el reparto del tiempo: inicia la jornada tarde, pausas largas y salidas a las 19.00 horas. Las largas jornadas de trabajo españolas provocan cansancio y problemas de salud a medio plazo, y la conciliación familiar se vuelve imposible. Además, de vive un descenso de productividad, produciéndose un presentismo.

    Fuentes expertas en la materia concuerdan que la solución a esta situación, además de ser en parte cuestión del Gobierno que se ha vuelto a poner sobre la mesa, los trabajadores mejorarían la calidad del sueño, conciliarían mejor su vida laboral y familiar, aumentaría la productividad del trabajo.

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